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sábado, 26 de marzo de 2011

el niño interior

El niño interior es la expresión más pura del mundo emocional, es una estructura imaginaria que conserva en la vida adulta las experiencias vividas durante los primeros años de vida. Es esencia creativo, intuitivo, espontaneo y es el motor esencial de todos los actos de un individuo.  Es el que nos permite disfrutar, reír, jugar, amar y confiar. Sin embargo este niño es una réplica del niño que fuimos alguna vez, pero así como este niño es un reflejo de todas las bondades de la niñez, es también el portador del sentimiento de soledad y tristeza que se originó de ser señalados y ridiculizados, el niño interno es siempre un niño marcado emocionalmente, por las experiencias que atraviesa todos ser humano no obstante cuando a este niño se le inhibió, irrespeto y no se le prestó atención de manera constante es un niño herido lleno de dolor, rabia y tristeza, el cual obtiene su oportunidad de expresarse en las relaciones más parecidas a las relaciones paternas: las relaciones de pareja las cuales de uno u otro modo son elecciones basadas en la introyección de los roles asumidos por nuestros padres, es por esto que cuando la pareja nos critica, nos censura o no toma en cuenta nuestras necesidades el niño herido toma posesión de la personalidad como una parte de la sombra y una vez habiendo tomado el lugar del adulto , este dolor domina nuestras vidas y el pasado se convierte en el presenten y es muy común que en ocasiones comparemos a la pareja con este padre o esta madre que no supo o no pudo cuidar bien de este niño y exigimos que esta carencia sea suplida por el compañero, es por esta frustración de impotencia que genera la sensación de vacío y soledad que surgen dentro de nosotros las regresiones: llanto, gritos, rabietas, caprichos entre otros arranques que solo demuestran que este niño interno está sufriendo y no es entonces hasta que nos hagamos cargo de este niño herido, el seguirá reaccionando y dañando nuestras relaciones en las cuales la historia seguirá siendo la misma en donde el único cambio será en el protagonista.
Solo yo soy capaz de escucharme a mí mismo sin censurarme, soy yo el único que sé lo que me pasa y el único capacitado de controlar que hago con esto que me pasa, por lo tanto aceptando mi rabia, mi tristeza, mi enojo, valido el dolor que experimenta el niño, los transporto a este momento en donde se sintió solo y triste y le contengo y resuelvo asi mi propia neurosis.
Por lo tanto no es si no permitiéndome sentir lo que siento sin culpas y expresarlo si a si me asienta, poner en primer orden mis prioridades, disfrutando de las cosas placenteras de la vida, incluyendo el sexo, (olvidándonos de la sensación de vergüenza que sentimos cuando nuestros padres por temor o ignorancia nos dijeron que esto era sucio, malo o prohibido), diciendo siempre la verdad sin miedo y sobre todo aprender a poner límites sanos a este niño, a enseñarle a reemplazar el sentimiento de frustración por el de motivación para intentarlo de nuevo, enseñarle a respetar los sentimientos, pensamientos, valores y deseos de los demás.

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